Coqueteos literarios

“Escribo para que me quieran…”

Gabriel Garcia Marquez

fragmento————————————————-fragmento——————————————–fragmento

HANNA: Rogelio, amigo… Un día quedarás ciego, como yo. Quedarás sentado en algún sitio, plenitud pequeña perdida en el vacío para siempre, y en la sombra. Como yo… Mirarás un rato a la pared y luego te dirás voy a cerrar los ojos, tal vez dormir un poco, después de todo, será mejor, y los cerrarás. Y cuando vuelvas a abrirlos ya no habrá pared… un infinito vacío te rodeará. Todos los muertos de todos los tiempos no bastaran para llenarlo. Serás como una gavilla en la estepa…Entretanto, soñemos con las viejas luchas, las viejas banderas, los viejos anhelos.

Canta susurrando en un aleman casi incomprensible

Zog nit kein mol az du gueist dem letstn veg,

Jotsh himlen blaiene farshteln bloie teg.

Kumen vet noj undzer oisgebenkte sho;

S’vet a poikt on undzer trot: Mir zainen do!

 

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Orgullosa por formar parte del ciclo “Codigo de Barrio” de Radio Universidad Cordoba, donde escribi cuatro pequeñas ficciones radiales sobre historias de Cordoba, historias de las simples, las cotidianas…Mis amigos de infancia, mi madre, mis primos y vecinos al escucharlas reconoceran seguramente parte de lo vivido. Espero que sintonicen la 580 y me cuenten!

Aqui van los audios para que vayan escuchando…

http://www.goear.com/listen/20ba24d/aniversario-codigo-barrio-2014

http://www.goear.com/listen/e1fbe0f/vecina-chusma-codigo-barrio-2014

http://www.goear.com/listen/d48338e/primer-dia-codigo-barrio-2014

http://www.goear.com/listen/6fabb76/gabi-codigo-barrio-2014

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Trampa

de Sonia Daniel

Dibujo 

Ana revuelve una olla de locro, repasa el mostrador con una rejilla mojada. Junta migas que levanta con la mano, abre un cesto de basura a pedal y tira las migas en el. Se sacude las manos en el cesto. Esta por atar la bolsa de basura. Siente malestar de cintura. Visiblemente dolorida se sienta. Mira el cesto. Se levanta y lo coloca en una silla frente a ella. Deja la tapa levantada. Vuelve a sentarse.

ANA: Sentate ahí, bien quietito. ¿Cómo estuvo la escuela hoy?.(remedando)“Igual que todos los días, mama”. Veamos…¿Tenes mucha tarea?(Transición) ¡Que pregunta pavota! Yo soy la pavota. Mas que pavota…Pelotuda! (Reflexiona)Mejor hablo las cosas de manera  fácil. No doy tantas vueltas,  lo miro de frente y le digo:  ¿Vos estas enojado conmigo? ( se cae la tapa del balde) Mirame a los ojos cuando te hablo (levanta la tapa del balde, vuelve a acomodarse, se seca las manos transpiradas con el delantal de cocina. Mira por un instante fijamente el balde inmóvil. Reacciona) ¡Mira si no va a estar  dolido!! ¡Soy una idiota!!

Pausa

Ana va hacia el balde y ata la bolsa, la traslada mientras le habla.

ANA: Yo sé que para vos no debe haber sido nada fácil, entender lo que pasó mi amor, pero te lo puedo explicar. (deposita la bolsa llena en un costado, se arrodilla al lado de ella y le sigue hablando) Hay cosas que una tiene que hacer aunque no le gusten, pero por favor que de esto no se entere nadie (Implorante) ¿Si?

Pausa

(Se levanta y sigue revolviendo el locro, le habla a la olla)  ¡Igual las cosas no son como vós pensas! (Nerviosa) ¡Pero si empezás a llorar a los gritos como esta mañana, no podemos hablar! (Cambia) ¿Me entendés mi vida?…(Transición) ¡Que me va a entender, si yo tuviera la edad de el tampoco entendería…!(Prueba el locro, mira el cucharón  y le habla) Vos sabes que nosotros dos precisamos de esto. ¿No es cierto? Que estamos solitos y que mamá cocina para pagar el alquiler, la escuela, y todo lo que necesitamos para vivir. Entonces… los clientes vienen…se llevan comida a sus casas…y nos dejan platita. Pero si alguien sabe lo que viste esta mañana, seguro no viene mas, porque a la gente…(vuelve a meter el cucharón en la olla y sigue revolviendo) no le gusta comprar en lugares sucios. (Transición) No tengo que usar la palabra sucio. ¡Me estoy enredando peor! No se…

         Pausa larga

         Ana busca una bolsa de residuos y la coloca en el tacho. Lo baja. Saca de un costado  una escoba y empieza a barrer. Mira a la escoba y le habla.

ANA: A ver una sonrisita para mami…tenes ventanita!( Se calla abruptamente) No. ¿Como le voy a hablar de la ventanita? (Vuelve a la escoba, saca un billete de dos pesos del bolsillo del delantal) ¡Mirá lo que encontré tirado!! ¡El billetito que tenías bajo la almohada!! (Habla silabeando) El que te dejaron a cambio del diente…mamá lo encontró y lo guardo, porque estabas tan enojado esta mañana que lo tiraste al piso y saliste corriendo, pero es tuyo. (Lo coloca nuevamente en su bolsillo. Busca una pala y se agacha a juntar la basura)

          Pausa

 ANA: (Hablando con la pala) Y eso de que el Ratón Pérez no existe, no es cierto…Es…una mentirita que inventó mama, para que te callaras, porque gritabas mucho y se iba enterar todos en el barrio que mamá cazo un ratón (Se interrumpe y  dice a si misma) ¡¡Dale…seguí embarrándola!!.

Abre el cesto a pedal tira el contenido de la pala.

Pausa

ANA: Voy de nuevo (Toma aire, habla pausado) Y eso de que el Ratón Pérez no existe, no es  cierto…Es…una mentirita que invento mamita, para hacerte callar porque gritabas mucho y así se iban a enterar todos los vecinos que mama cazó una lauchita. Pero las lauchitas, no son iguales a los ratones…Son parientes. (Transición) ¡Dale Anita…enseñale al nene a matar a los parientes!! (Vuelve) Yo estoy triste porque vos dijiste que yo era la asesina del Ratón Pérez… ¿Cómo vas a decirle eso a mami, que se desvive por vos?… Las lauchitas son enemigas de los ratones¡¡Ahí esta!! ¡¡Esa me gustó!! Las lauchitas le roban los dientes al Ratón Pérez, y… (Cambiando) y ahora el chico no duerme creyendo que debajo de la almohada le caminan lauchas y ratones. (Comienza a colocar bandejitas en el mostrador y a servir el locro) Agustín, vas a llegar justo a la hora que vienen a buscar los pedidos los clientes y… ¿Con que te tapo la boca? ( Con resentimiento) ¿Qué te crees que es fácil, sacar una rata de una trampa, con el asco que da y escuchar que tu hijo te grita asesina, tratar de taparle la boca, mientras estás tan cansada por la falta de sueño que no podes ni pensar. Así a  cualquiera se le escapa una trompada (Abre una libretita y con una birome va tildando pedidos. En un balbuceo casi imperceptible hace el control)

Detiene la acción abruptamente

Silencio

 ANA: (secándose con el delantal una lagrima que se le ha escapado, cierra la libretita y la abraza) Perdoname…Agustincito, yo no te quería pegar esta mañana, pero jurame papito que no anduviste por ahí diciendo que en el negocio cazamos un…bicho.(Pausa) Y si no me crees lo del Ratón Pérez, paciencia…hay tantas cosas que te van a desilusionar en la vida…Lo único que quiero que entiendas es que yo no mate a tu Ratón, que esa rata muerta no era el Ratón Pérez, que El es otra cosa, es un ser…que vive en la imaginación de los chicos, así que cada vez que se te caiga un diente avisame ¿sabes porqué?  Porque aunque no te guste… (Retira la libretita hacia delante y la mira) voy a tener que poner mas trampas, porque las lauchas  siempre vienen en yunta…

Ana siente un murmullo desde afuera, sonido de una puerta que se abre, probablemente sea alguno de sus habituales  clientes del mediodía, probablemente sea Agustín, su hijo de ocho años que llega del colegio, o ambas cosas a la vez.

Apagon…

 

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“¡A los dieciséis años te pincharás con un huso* y morirás!” Un hada buena que había cerca, al oír el maleficio, pronunció un encantamiento a fin de mitigar la terrible condena: al pincharse, en vez de morir la muchacha permanecería dormida durante cien años y sólo el beso de un joven príncipe la despertaría de su profundo sueño…”…Bella durmiente, ojitos puñalada de lata

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 Ella

Ella en camisón

Ella en camisón, sentada en una silla de pana roja. Los pies desnudos metidos en un fuenton enlozado, a un lado una gran jarra. Se enjabona las piernas y los muslos. Coloca una hoja de afeitar en una maquinita plateada. Lentamente se afeita las piernas. Enjuaga el jabón con la jarra cargada de agua. Repite una y otra vez la misma acción.

Una y Ellas

Ellas, Tantas como se puedan, por todo el espacio cantando juntas, al unísono

Todas:

Mi casa fue un corralón,
de arrabal bien proletario,
papel de diario el pañal,
del cajón, en que me crié…
Para mostrar mi blasón,
pedigree modesto y sano,
oiga, che… presentemé..
Soy Felisa Roverano…
Tanto gusto… no hay de que…

Arrabalera…

 El sonido se va diluyendo

 Ella en camisón

Hoy finalmente vendrás. Pausa. Dispongo mi cuerpo para el encuentro.

Silencio

Jugaste conmigo. Me encendiste. Llena de furia fui doblegada. Ellas reteniéndote de una y mil formas, y yo aquí impotente.

Se lastima con la hoja de afeitar. No emite sonido de dolor. Un hilo de sangre corre por su muslo. Ella toma con la yema de su dedo una gota de sangre, se la lleva a la boca delicadamente

Reconozco que soy terca. Siempre me salgo con la mía. Sabía que vendrías aún sin proponértelo. Y ahora que ellas griten, que ellas lloren. Que se revuelvan en ese mínimo universo que construyeron a tu alrededor.

Esta vez tengo la certeza que te quedaras conmigo

Acaban de enterrarte ¿A que otro lado podrías ir?

Ella pequeña allí

Alguien me llamo una vez…chiquita…pequeña…diminuta.

Ella en la cornisa

Ella coquetea con una cornisa. Parece un pájaro a punto de emprender vuelo

Ojala este siempre en el corazón de ustedes Pausa, mueve sus brazos, se abraza. Ojala. Hay días en que siento que la vida se me escapa del cuerpo. Se quiere ir por su cuenta. Dejarme acá abandonada. A la buena de Dios y volarse.

Telon (provisorio)

(2012)

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La reina sabia lo que hacia…

y fin…

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cafeamorcompañiafriocalorsoledadaromamadrugadasexo

Cuando María toma café se bebe a si misma…Se bebe sus ojos, se traga su aroma. María ama tomar café. Es amarse. El efecto del café la desvela. Esta consigo.

 El amor de María por el café comienza en la infancia. Comienza por negación. Los niños no toman café. Es cosa de grandes. María quiere ser grande y tomar café.

María se esmera por crecer al doble del tiempo. Con ella crece su cabello, cuidado, lustroso, de color café. Sus ojos como pocillos. La piel terrosa de aroma penetrante.

 María toma café tragando sorbo a sorbo una parte de si misma. 

 María

 El mira a María. Saborea desde un rincón su café. Saborea a María. La huele, la acaricia a través de la taza.

 El, temeroso, se acerca a María. ¿Tomamos un café? María apoya sus ojos oscuros en los de él. De la misma manera que un pocillo se apoya en un pequeño plato.

 Ahora María se bebe el café. Se lo bebe a El.

 Y…El se bebe a María.

SD-28/9/09 (Dia internacional del cafe)

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Mariana

 1-

He golpeado tan intensamente mis puños contra la pared que ya no sangran. El hombre de la pistola me ha escuchado. La mujer negra del otro lado de la pared ha sollozado, por mis golpes, por sus gritos.

Me he quedado quieta después. He observado dibujos. Garabatos que han quedado impresos en la pared.

Garabatos de sangre.

He mirado mis manos. Ya no sangran. Mis manos sin sangre

Mis manos con grietas de las heridas coagulan lo que antes era un río

Un río fresco, cristalino. Un río que antes cantaba.

He abierto con mis manos y mi sangre una grieta

Una grieta en la pared.

 2-

Hay un pequeño brote. Arriba, casi en el comienzo de la grieta esta apareciendo un pequeño brote. Como un hilito verde asoma por la grieta que se encuentra en la pared. Apenas lo veo. Apenas me ve.

 3-

El hombre de la pistola. La mujer negra del otro lado de la pared. Han desaparecido. Hace días. Nada se oye.

Ha crecido mi pequeño brote. Ya ha sacado una hojita. Lo hemos logrado juntos. He mojado con mi saliva el brote. Lo he hidratado para ayudarlo a sobrevivir y el me ha devuelto una hojita.

No he oído sonidos externos, solo el crujir del brote cuando me ha dado la hoja. Me he puesto tan feliz y lo he acariciado tanto que se ha soltado una escara de mi mano y me ha brotado sangre.

Mi sangre roja ha hidratado mi verde brote.

4-

Se ha marchitado. Se ha caído débilmente, cuelga de la grieta, vencido. No ha resistido el frío, el hambre, la oscuridad

A mi no me vencerán. No me encontraran así, desprendiéndome del muro, volcada hacia abajo. Cuando el hombre de la pistola ingrese aquí yo estaré erguida como lo estuvo mi pequeño brote empapada de sangre y saliva.

Agosto de 2011 (Seminario critica y dramaturgia dictado por Juan Martins)

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EL TITULO (un minuto de su amable atención)

Sonia Daniel (2006)

Bien…damas y caballeros, voy a robar un minuto de su amable atención. Fabricaciones argentinas, tiene el placer de hacerles llegar por mi intermedio, una de sus realizaciones. Se trata de esta encantadora prenda infantil  para complacer a los niños de la casa.  Soy amiga de Laura, de toda la vida. La conocí en primer grado, rubia, alta, con ese cutis y esas pecas .Mirarla era pensar en la virgen, porque hasta aura tenia. Enseguida nos hicimos amigas, intimas. Siempre juntas a todos lados. Tomábamos la leche, hacíamos la tarea. Un día en clase, la maestra pidió un dibujo. Ella se puso a llorar porque no le salía, y se lo hice yo. Cuando la señorita pidió los cuadernos, yo no había hecho el mío, me pusieron mala nota, ¿pero que iba a hacer? No le podía decir a la maestra que mi tiempo lo dedique a hacerle el dibujo a Laura, además le habían puesto un “Excelente, te felicito” y ella me sonreía completamente radiante.  Ella era maravillosa. Hay gente que nace con actitud. Parecen estar hechos para grandes cosas. Así era Laura. En el secundario, la mitad de los varones de la escuela estaban enamorados de ella. Y ella como si nada. Todos sus secretos me los confiaba y yo los míos. Son esas amistades especiales. Siempre nos decían, son inseparables a pesar de ser tan distintas.. Dos almas afines ciento por ciento. Laura tenía una salud delicada. Casi nadie lo notaba, porque se cuido siempre muchísimo. Yo estaba al tanto porque siendo tan amigas es lógico que sepas que tenés que hacer en caso de apuro. Teníamos proyectos terminando el secundario, las dos queríamos ser diseñadoras de moda . Horas mirando revistas, planeando… La carrera es carísima, tenés que ir a una buena academia, si es de un modisto de nombre mejor. No es lo mismo que cualquier escuelita de mala muerte de corte y confección. El problema fue la plata, pero lo solucionamos, haciendo una elección. Elegimos la única opción posible, una de nosotras iba a estudiar y con el titulo en la mano armaríamos nuestro propio estudio de alta costura. Fue por sorteo. Laura hizo la carrera, claro que los dibujos eran míos, los resúmenes, los croquis. Compartíamos todo. Costó pero pagamos las cuotas, trabajando, con sacrificio. El vestido de egresada que tenía Laura era una exclusividad nuestra. Orgullosa estaba yo, porque el vestido era una joya y ella lo lucia maravillosamente. Todo el mundo hablaba de eso. Creo que fue esa noche, que conoció a Jorge, su marido. Como no enamorarse de semejante ángel…El la vio y quedó embelezado. Al poco tiempo se casaron, yo les salí de testigo, era su mejor amiga, su socia, ella siempre lo valoro.  El taller de costura no funcionaba muy bien, yo aguantaba mes a mes porque tenia fe. Es cuestión de tiempo nos decíamos mutuamente. Además Laura enseguida quedó embarazada.  Jorge siempre fue muy absorbente. Celoso diría yo. Alegaba que Laura tenía que cuidarse, que su salud era delicada y que no le exigiera tanto. El me decía a mí como tratarla cuando yo la conocía desde primer grado. Los chicos también la absorbían, y es lógico, necesitan la mamá. Yo me empecé a cansar de remar sola. Quería ver algo de plata, estaba grande, quería irme de la casa de mis padres, por eso no me pareció mal aceptar la propuesta. Fabricar cincuenta mil remeras de Bob Esponja para exportar. Eso nos traía dólares estadounidenses, nos capitalizábamos, armábamos una colección de ropa, contratábamos modelos famosas y ahí si, nos hacíamos conocidas en el mercado de la moda. Yo al principio no la vi  muy entusiasmada, pero finalmente acepto. Y claro, un negocio redondo… ¡una bicoca!   Pedí un crédito para producir. Hipoteque la casa de mis viejos, contratamos gente. Hicimos la producción en tiempo record. Nos agarro el corralito. El crédito era en dólares. Los yanquis no quisieron las remeras, por no se que ley de importación, además no llegábamos con los tiempos y a no se que periodista amarillista encima se le ocurrió cuestionar la sexualidad del dibujito. Laura, influenciada por Jorge lentamente se abrió. Es que el tipo siempre fue un vivo. La contacto con un estudio de diseño muy famoso. Ella tenía el titulo. Nunca me termino de explicarme me dejo, con el crédito, la hipoteca, el corazón en la boca y una habitación tapada de remeritas de Bob Esponja. Ella estaba rara conmigo. Me dolía el alejamiento. También por los chicos, los de ella, yo no tuve, pero los hijos de Laura eran y son mi debilidad. Fue la peor época de mi vida y la de ella también. Se notaba en su salud. Laura siempre tuvo picos de tensión, los médicos decían  que era un problema emocional. Yo no soportaba la situación, pasaba por la vereda de la casa de la madre y veía la puerta entreabierta. Seguro que ella estaba de visita y me espiaba. Empecé a cargar el bolso para salir a vender, casa por casa, en los colectivos. Un día la llame. Le dije: Tenemos que hablar. La  convencí para que fuera al taller de costura. Después de todo era un lugar nuestro. Llego agitada, nerviosa. Le ofrecí un te. Mientras lo tomaba, le hable. Le reclame que me hubiera abandonado en el peor momento. Que mi vida era un infierno, que la extrañaba y que el hijo de gran puta de Jorge había hecho todo para separarnos. Ella transpiraba frío, tiritaba. Busque una frazada con que arroparla. La vi tan mal…Le prepare otro te. Yo también estaba nerviosa. Por eso volqué el frasco completo de Alzaten en la taza. Es un medicamento, para la tensión. Juro que me equivoque. Creí que le hacia bien, pero se le fue por las nubes la tensión .La tuvieron que internar de urgencia .Tiene un “cuadro de hemiplejia” dice el medico. Se le paralizo la mitad del cuerpo. Perdió el habla, parece un fantasma. Con rehabilitación mejora, yo la quiero mucho, y ella a mi, aunque ahora yo no le entiendo lo que me dice. Hubiéramos sido felices juntas, con nuestros planes. Me dan pena los chicos, ya no tienen mama, es como un espectro. Se me parte el alma al  ver como arrastra la mitad del cuerpo. Jorge que esta borrado. Todavía me quedan miles de remeras para vender. Yo la cuido a ella y a sus chicos Como cuando éramos chicas…pobrecitos, a veces me dicen mamá. Los llevo a la escuela, los baño, a ella también.  Los domingos la saco a la placita del barrio, le hago dibujitos de ropa y ella como puede me sonríe. ¿Alguna persona mas?… ¿Alguna persona mas?

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carnaval

Bombón

Es que ella tiene un bombón asesino…Me como el bombón”

Juan Baena (autor y compositor)

Un pueblo cualquiera. De esos que anuncian su presencia en la ruta con un arco inmenso que coronan con su nombre. Virgencita de Lourdes a la izquierda. Otro patrono poco reconocible a la derecha. A lo lejos vemos una pequeña placita. Como un punto perdido. La niña (una niña de diez años) sentada en esa placita mira hacia el arco lejano que invita a conocer el pueblo y también a irse. Esta sentada en la base de un pequeño monumento. El monumento que reina en el lugar a duras penas. Es carnaval. Ella esta sentada bajo El Hermano (un joven de veinte años) disfrazado de indio.

Una pequeña propaladora amplifica “Tuta Tuta” de Los Auténticos Decadentes. Un grupo de muchachotes de distintas edades también vestidos de indios comanches bailan alocados. Otros permanecen a los costados transpirados tomando vino directamente de cajas de tetra brick cortadas en la parte superior. Le tocan los culos a las jovencitas que pasan desprevenidas y exigen dinero y comida a los participantes de la fiesta callejera como parte de la tradición carnavalera. Se respira un profundo olor mezcla de transpiración, vino tinto y choripan. A pesar del sonido del ambiente la conversación que se escucha esta susurrada.

La niña: Tengo hambre.

El hermano: Quedate quieta acá. (Se escuchan a unos metros voces de hombres) Me están llamando…(A los muchachos) ¡Ya voy!

La niña: No, yo me voy sola. Tengo sueño.

El hermano: Vos no te vas a ningún lado (le amaga un cachetazo) ¡Mira que te cago a palos…!

La niña: (Nerviosa) Me voy sola. (Mira hacia la calle) Ahí viene la Yiya, no quiero ir con ella de nuevo…

El hermano: ¿Esta viniendo? (Presionando) Escuchame, vos te vas con la Yiya ¿Me entendiste? Yo te espero acá y nos volvemos juntos a las casas. Me están llamando… (A los muchachos)¡Ya voy! (Se ríe nervioso).

La niña: No quiero ir con ella.

El hermano: (Suplicante) Una vez mas y no te pido de nuevo. Anda con la Yiya…

La niña: Me duele.

El hermano: Te acostumbras (a los muchachotes que insisten) ¡Ya voy! ¡Aguántenme un cacho!

La niña: Me duele (Se mete bajo las plumas).

El hermano: No te escondas,…

La niña: No quiero. Por favor. (Solloza).

El hermano: Te prometo que te compro algo. Es apenas un ratito. El viejo pone mucha plata.

La niña: Me dice cosas chanchas ese viejo al oído (señala) ¡Uy me vio la Yiya! (Se asoma y vuelve a esconderse tras las plumas del traje de El hermano).

El hermano: (Imperativo) ¡No te escondas! Te vas con ella, yo te espero acá.

La niña: No vas a estar cuando yo vuelva: Nunca estas cuando yo vuelvo. ¡Nunca!.

El hermano: Yo te prometo que no te duele. Te prometo que es la última vez. Te prometo que la Yiya te va a llevar a su casa y te va a poner el perfume que te gusta a vos antes de traerte de vuelta ¿Querès?.

La niña: Tengo hambre.

El hermano: Cuando vuelvas yo te voy a llevar a que te compres algo que te guste. Cuando estés de vuelta.

La niña: Un sánguche de pan casero del kiosco de allá. (Señala un puestito de comidas y bebidas emplazado hacia un costado. Se ven un par de sándwiches un tanto resecos bajo una campanita de acrílico, apoyados sobre una mesa con un mantel raido a cuadros rojo y blanco. Sobre la mesa se exhiben un par de bebidas calientes, que se proveen en vasos plásticos con unos hielos sacados de una vieja conservadora) Y un vasito de coca…Pero esperame, no te vayas…

Se acerca La Yiya, una mujer de cuarenta años. Tiene un cansancio que le dibuja la piel y la postura física. Le faltan un par de dientes. Mientras La niña permanece bajo las plumas del disfraz de su hermano ellos no se hablan. La Yiya mete la mano en el bolsillo de su pollera y le entrega a El hermano unos billetes enrollados. El los cuenta rápidamente y los guarda en su pantalón. La Yiya toma la mano de La niña y comienza a caminar hacia la ruta, donde esta el arco .La niña cada tanto gira la cabeza para mirar a El hermano. El hermano baila y toma de la caja de tetrabrick. Una jovencita se le cuelga del cuello. Suena en la propaladora “El bombón asesino” por Los Palmeras. La niña y La Yiya llegan a la ruta donde un auto las espera. La niña sube al auto mientras La Yiya habla con El viejo que ha bajado el vidrio. El viejo saca un fajo de dinero que entrega a La Yiya. La niña mira la Virgencita de Lourdes a la izquierda del arco y el patrono poco reconocible a la derecha mientras el auto se pone en movimiento. La niña mira los ojos de la Virgencita, mientras ella mira hacia otro lado de la ruta.

Sonia Daniel (Taller La mirada sensible -2010- Sergio Blanco)

 

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